El Sónar echa raíces en Latinoamérica

Yinderly56
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El Sónar echa raíces en Latinoamérica

Mensaje por Yinderly56 » Vie May 10, 2019 4:11 am

La cita barcelonesa de música electrónica desembarca en Argentina, Brasil, Chile y Colombia. Unos 17.000 espectadores se reunieron a orillas del Río de la Plata

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Retumban los altavoces con Dancing in the Dark, una canción original de Bruce Springsteen que los británicos Hot Chip han hecho que vuelva a sonar tres décadas después en las emisoras de medio mundo con su ropaje electropop, pero nadie baila con el ritmo adictivo de su versión. La enorme explanada en la costa de Vicente López, junto al Río de la Plata, está vacía. Detrás del gran escenario, cerca de cuatro decenas de personas se apresuran de un lado para otro con cables, equipos de sonido e instrumentos mientras entran y salen furgonetas con los últimos palés de bebidas y comida. Son las 13.00 cuando Hot Chip prueban sonido, mientras la banda argentina Poncho espera su turno. Apenas quedan cinco horas para que arranque el Sónar en Buenos Aires. La ciudad recibió al festival barcelonés de música avanzada en los prolegómenos de su verano austral y con amenaza de tormenta, en una fiesta que finalizó el pasado jueves, 3 de diciembre.

Enric Palau es uno de los que más se mueve. Hace unos días ha estado en São Paulo y, cuando acabe su trabajo en la capital argentina, se irá a Santiago de Chile y Bogotá, dentro del ambicioso desembarco que el festival que dirige, junto con Ricard Robles y Sergi Caballero, ha hecho en Latinoamérica. “El consumo cultural latinoamericano es enorme”, afirma Palau, uno de los responsables de la marca Sónar. Explica que el festival, con The Chemical Brothers y Hot Chip como cabezas de cartel en esta edición argentina y una larga trayectoria internacional en países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Alemania o Italia, se celebra en Brasil, Argentina, Chile y Colombia no como una franquicia, al estilo de otros festivales extranjeros como Lollapalooza, sino como “un espacio de expresión para la escena local”. “Cada país tiene su personalidad. Por eso son muy importantes los socios locales”, dice.

Socio argentino
En Argentina, el socio principal es Matías Loizaga, director de Pop Art Music, una de las mayores promotoras de eventos musicales del país. También se mueve sin parar atando los últimos cabos de la gran cita. Como sucede en el resto de Sónares latinos, alrededor de la mitad de la programación está compuesta por músicos locales. “Hay un compromiso de reciprocidad entre los países”, cuenta Loizaga. “En Argentina hay un público ávido de estos eventos, pero también creemos que hay un salto generacional de artistas de música electrónica que pueden ser más populares”, apunta. Tanto es así que este exitoso desembarco va para largo: ya hay un acuerdo para repetir el festival más años en la región.

Si bien es cierto que el Sónar ya se había celebrado en dos ocasiones en São Paulo (2004 y 2012) y una en Buenos Aires (2006), no había tenido posibilidad de continuidad y, por ejemplo, en Argentina no se había hecho al aire libre y de forma tan celebrada. En las calles se dejan ver numerosos carteles y las radios lo anuncian constantemente. Y lo que es más importante, según los implicados: no se había llevado al continente el concepto de Sónar+D, los congresos internacionales que exploran la relación entre la creatividad, la tecnología y la transformación digital en las industrias culturales. “Para nosotros, fue clave”, señala Loizaga, que reconoce que estuvo en Barcelona y, al ver esta experiencia “súper positiva” involucró más a la ciudad. En este sentido, las autoridades bonaerenses se han encargado de uno de los escenarios y han cedido el extraordinario espacio Usina del arte para el Sónar+D. El argentino Mariano Vázquez, investigador del Barcelona Super Computing Center, ha participado en la mesa de debate Ciudades del futuro en Buenos Aires y considera que, en estos tiempos, “a la gente que le interesa la música electrónica también le interesa la tecnología y viceversa”.

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